Las carreras de larga distancia
La evolución del Trail Running en Portugal ha sido un hito interesante de seguir. La modalidad ha registrado un enorme éxito, arrastrando a un número cada vez mayor de practicantes, prueba tras prueba. Con este crecimiento, han surgido algunas ideas originales por parte de organizaciones que presentan nuevas propuestas en diferentes lugares, nuevos desafíos y distancias para todos los gustos.
Sin embargo, y de la misma forma en que algunas organizaciones han evolucionado a veces de una forma muy precaria y poco regulada, muchos atletas también han evolucionado en las diferentes distancias sin una progresión coherente de sus capacidades volitivas.

El desgaste de las pruebas largas
Una prueba de larga distancia puede llevar inmensas horas en cumplirse, llevando a un extremo desgaste a nivel muscular, articular, fisiológico, psicológico… La elevada solicitud de los músculos activos a lo largo de las miles de contracciones concéntricas, y sobre todo excéntricas, conduce a un enorme desgaste, llevando por diversas veces a situaciones extremas de esfuerzo, fácilmente confundidas en el “secreto de las carreras” entre conceptos tan dispares como la superación física y la salud/integridad física del sujeto.
Contrariamente a lo que se pregona en el “mundo del trail” en que la cooperación, la ayuda mutua y el encarar la prueba sin un carácter competitivo deben prevalecer, lo mismo acaba muchas veces por no verificarse. No raras veces encontramos atletas que en vez de dar prevalencia siempre y en cualquier situación a su integridad física y salud, buscan a toda costa la conclusión de la prueba (resultado final) independientemente de las condiciones adversas que pueda estar enfrentando, tales como el desgaste extremo, lesiones, entre otras.
Esta constatación no tiene que ver propiamente con situaciones en que los atletas puedan terminar una prueba en total falla (pues a lo largo de tantos kilómetros el atleta tiene tiempo para recomponerse a nivel nutricional y recuperar alguna condición mínima), sino principalmente con un llamado de atención con situaciones que ocurren con frecuencia en las pruebas que vamos acompañando, en que una mera medalla de finisher parece asumir un peso mayor que la lesión, que el dolor, que el sufrimiento extremo, la deshidratación, la hipotermia…
Todas estas situaciones deben antes que nada ser evitadas y, a pesar de que muchas veces las mismas puedan ocurrir inesperadamente o repentinamente, al enfrentarnos con situaciones análogas debemos actuar conscientemente e influenciar coherentemente al prójimo, pesando todos los pros y contras, que podrán ciertamente ser más importantes que cualquier premio de finisher.
La confusión entre el esfuerzo físico extremo y la capacidad mental
Es también común entre los ultra-runners la definición de esta modalidad como esencialmente psicológica, en la que depositan gratuitamente más peso en la componente mental y menos en la atlética, al superar desafíos tan extremos como pruebas con extensiones más largas y desniveles acumulados más pronunciados.
No pudiendo contrariar que, para superar desafíos más extremos una capacidad mental de someterse al esfuerzo durante más tiempo es de importancia capital, para participar en una prueba de ultra trail, el atleta debe estar bien entrenado a lo largo de varios meses/años y después de haber evolucionado gradualmente en pruebas de menor exigencia y duración, de forma a preparar el organismo para ese objetivo.

La progresión física del atleta
Hoy, verificamos que la mayor parte de los atletas que encontramos en pruebas de trail running y ultra trail, son individuos con un pasado deportivo poco significativo, o incluso sin cualquier hábito deportivo. Es común encontrar personas que dejaron el sedentarismo por influencia de terceros y que iniciaron su “caminata deportiva” a través de este deporte de aventura. Esto, nos lleva a reflexionar aún más acerca de un largo proceso de adaptación del atleta a la modalidad, de forma a evitar problemas de salud así como una mayor probabilidad de ocurrencia de lesiones.
El hecho de que un individuo empiece a correr sin que tenga un “background” significativo para soportar esta exigente modalidad deportiva, debe tener como pano de fondo algunos cuidados a lo largo de su progresión, visto que la sujeción de la estructura humana al impacto y a la repetición sistemática del mismo gesto técnico exige habituación de las principales estructuras musculares y articulares, de forma a evitar la probable ocurrencia de lesiones. La evolución en horas de entrenamiento/kilometraje debe ser gradual sin quemar etapas en la evolución, ya que, además de la adaptación morfológica, tenemos que considerar las alteraciones fisiológicas que van a ocurrir paulatinamente a lo largo del tiempo, como resultado de estímulos correctos y bien orientados.
Nota final
Para concluir, finalizar una prueba puede y debe constituir un momento de superación y de satisfacción personal, ya sea por el desafío en que consiste, ya sea por el placer, diversión e incluso convivencia que también nos puede proporcionar.
Sin embargo, el atleta debe planificar con coherencia los desafíos a los que se propone de forma a no comprometer todo el proceso evolutivo, “quemando” etapas y dando pasos más largos que sus reales capacidades.
El atleta no debe nunca perder la noción de que, a pesar de que cada prueba pueda constituir un desafío mental enorme, lo que lo sostendrá y “cargará” hasta el final de cada una, será su vigor físico asentado en una base de entrenamiento eficaz, en una alimentación al mismo nivel y respetando los necesarios períodos de recuperación entre pruebas/entrenamientos – descanso. Toda esta combinación de factores determinantes del rendimiento deportivo, serán ciertamente la mejor garantía para que el atleta se sienta preparado y confiado para alcanzar un determinado fin.
¡Buenos entrenamientos, buenas pruebas!
Tiago Aragão
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