Esfuerzo y gestión energética en una prueba de larga distancia
Cuando entrenamos o afrontamos una prueba de mayor duración, en función del tiempo que vamos a dedicar al esfuerzo, tenemos necesariamente que programar de la mejor forma el «combustible» que servirá de apoyo para ese gasto energético asociado al esfuerzo al que vamos a someter nuestro organismo.
La importancia de la nutrición
Aunque normalmente es el «eslabón más débil», acaba siendo un factor condicionante en todo el proceso evolutivo y con una influencia directa en el rendimiento deportivo. No solo durante un evento deportivo (prueba o entrenamiento) debemos preocuparnos por lo que comer y/o beber, sino que debemos ser conscientes de que toda la dinámica alimentaria del día a día debe obedecer a algunos principios e incluir una multitud de alimentos que no serán necesariamente idénticos para todos.

Con el paso del tiempo, hemos ido encontrando atletas que, tras corregir su plan alimentario diario, han conseguido evoluciones fantásticas. Hasta ahí, el fracaso del proceso evolutivo siempre se ha asociado a otros factores, la mayoría de ellos sin ninguna coherencia. También sin coherencia son los relatos y consejos que oímos acerca de suplementos nutricionales y reglas alimentarias restrictivas por parte de quienes no son especialistas en la materia y que, por el solo hecho de tener experiencia deportiva, no tendrán ciertamente una base científica para indagar sobre las necesidades de terceros.
La individualización
Cada organismo tiene un metabolismo que difiere significativamente entre personas, incluso con hábitos de vida similares. Diferentes personas presentan una mayor o menor propensión a ganar peso (por ejemplo), mayor apetito (voracidad), estando esto íntimamente ligado con la composición corporal del sujeto, con su estilo de vida, su experiencia deportiva actual y pasada, su contexto social, etc., haciendo que personas de un idéntico perfil etario y estatura tengan necesidades calóricas totalmente dispares.
Es claro que existen más presupuestos además de los expuestos, pero eso lo dejo para quien está más al tanto del tema. Aun así, y continuando con el análisis de las diferencias entre individuos en lo que respecta a las necesidades nutricionales, es normal encontrar atletas «delgados» que tienen mayor dificultad para evolucionar, para obtener ganancias de fuerza, resistencia, velocidad, etc., debido a un metabolismo muy acelerado y, por ventura, ya en un grado de optimización muy avanzado. Esto sirve esencialmente para subrayar la necesidad que un atleta más delgado podría por ventura tener de un mayor apoyo nutricional en el post-entrenamiento (por ejemplo) para ayudarle a recuperarse más rápido y, más que eso, ayudarle a asimilar el impacto sufrido en el entrenamiento, a regenerar las fibras musculares y a hacer el organismo más fuerte y eficiente en un determinado gesto.
La gestión nutricional
Mirando de otra forma el perfil de los atletas, cada uno tendrá sus necesidades energéticas/calóricas específicas a lo largo de una prueba larga (por ejemplo: tres o más horas). En carrera, un atleta más pesado tendrá un desgaste energético superior al compararlo con otro con una preparación física idéntica pero más ligero. Hasta aquí, todo puede parecer lógico, sin embargo, la mayoría de los atletas ni siquiera tienen una noción correcta de sus apetencias y reales potencialidades físicas, ya sea por nunca haberse sometido a una prueba de evaluación de su rendimiento deportivo, o por falta de experiencia o audacia física, no llevando normalmente su organismo al límite durante una determinada prueba. Destaco que, la mayoría de las veces, esto sucede o por una menor ambición o temor a la falla física a lo largo del esfuerzo, optando el atleta por emprender un ritmo de esfuerzo más bajo en relación con sus reales capacidades.
Mirando de esta forma el esfuerzo durante una prueba, cabe destacar la necesidad de crear un protocolo nutricional individual, que deberá ser seguido, en la medida de lo posible linealmente, de forma que se evite la falla en la capacidad de rendimiento deportivo y se eviten o retrasen al máximo los signos de agotamiento muscular, como las calambres, por ejemplo.
Importancia del protocolo nutricional
Aunque pueda parecer algo muy relacionado con atletas profesionales, hoy en día encontramos cada vez más atletas amateurs que se proponen desafíos de duraciones bastante extensas, y muy superiores a las que enfrenta un atleta de maratón en una prueba (sensiblemente poco más de 2h). Siendo así, y como estamos sometiendo nuestro organismo a una exigencia de sus capacidades físicas a lo largo de varias horas, es importante asegurar que, tanto el «llenado» de nuestras reservas energéticas en el organismo se haya cargado correctamente a lo largo del proceso de entrenamiento que antecedió una prueba, como garantizar que, a lo largo de la misma nos alimentemos, de forma que se eviten fallas energéticas que originarán situaciones más o menos severas de fatiga. Esto, teniendo conciencia del impacto negativo en la salud que estas situaciones extremas de deshidratación o nutricionales pueden provocar.
Así, y tal como vemos a nuestros ídolos preparar todo lo que van a beber y/o comer a lo largo del recorrido, debemos anticipar y planificar detalladamente cada desafío, asegurando siempre que, al mismo tiempo, algo puede salir mal y retrasar el proceso, y teniendo siempre un «plan B» para colmar cualquier eventualidad.
¡Buenos entrenamientos!
Tiago Aragão
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