La evaluación física/fisiológica del deportista
¿En qué consiste una evaluación?
Es el estudio del perfil físico del atleta, tanto en términos antropométricos como de rendimiento físico-deportivo. La evaluación debe ser lo más específica posible, de forma que proporcione un conocimiento más profundo de las características propias del atleta, permitiendo identificar los puntos fuertes y destacar las debilidades.
Los resultados permiten al atleta y al entrenador delinear objetivos de evolución y establecer un plan de trabajo de acuerdo con sus debilidades y también puntos fuertes, procurando estructurar el entrenamiento de modo a desarrollar las diferentes capacidades fisiológicas. Hoy en día, las evaluaciones proporcionan cada vez más información, que es también más detallada, lo que permite conocer bien las características del atleta. Resulta que, actualmente, cada vez más individuos entrenan afincadamente con el fin de participar de forma amateur en diferentes tipos de desafíos. La evaluación de control del entrenamiento posibilita saber con detalle los ritmos de entrenamiento personalizados al atleta en cuestión, de forma que cada entrenamiento tenga un mejor peso en su evolución.

Hoy, la mayor parte de los deportistas amateurs ya no prescinden de una estructuración más planificada de sus entrenamientos, y buscan a medida que van ganando más experiencia, alcanzar objetivos más ambiciosos.
Han crecido el número de lugares donde podemos realizar evaluaciones físicas, que han procurado equiparse con equipos cada vez más modernos, siendo imperativo garantizar que estamos ante una especialización que se pretende cada vez más profesional.
El recurso a equipos tecnológicamente evolucionados y con mayor precisión, aliados a criterios de evaluación bien definidos, permite también la comparación entre resultados de diferentes evaluaciones, averiguando progresos –así, conseguimos medir la efectividad del proceso de entrenamiento y verificar los puntos que más han evolucionado entre evaluaciones.
¿Quién debe hacer una evaluación física y por qué?
Las evaluaciones son útiles tanto para deportistas profesionales como para amateurs, siempre que haya intención de evolucionar en la modalidad. Hoy es fácil el acceso a una evaluación física de calidad y eso permite que el común atleta de fin de semana conozca con detalle sus ritmos de entrenamiento que le permitirán entrenar las diferentes capacidades fisiológicas, con más calidad y con resultados más rápidos. Principalmente en las modalidades de resistencia, como el ciclismo y atletismo, super dependientes del sistema cardiorrespiratorio, la evaluación permite prevenir ritmos de entrenamiento más intensos y desajustados, y el profesional del área del entrenamiento será un valor añadido para aconsejar trabajar con más calidad y seguridad.
IMPORTANTE:
El entrenamiento basado en fórmulas de cálculo de los ritmos de entrenamiento, ya sea que hablemos de ritmos cardíacos o velocidad de desplazamiento (pace en atletismo) o potencia en ciclismo, son métodos cada vez más en desuso, y cada vez más erróneos para la tipología de atletas “amateurs” que tenemos hoy en día, que normalmente fue en la fase de la vida adulta en la que se convirtieron a un ritmo de entrenamiento más regular y “exigente”.
Así, son cada vez más desaconsejadas por ejemplo las fórmulas de cálculo de la FC, los planes de entrenamiento “genéricos” (que por ser genéricos no están adaptados a nuestras necesidades y capacidades reales), entre otras situaciones que aún se van verificando por todas partes, y que a nivel internacional ya han caído en desuso, o no llegaron siquiera a tener el impacto que nosotros por aquí les damos – facilismo.
Los atletas de un nivel competitivo más elevado son los que más veces realizan evaluaciones físicas a lo largo de la temporada, pues tienen objetivos bien delineados en términos de resultados deportivos, haciéndose importante averiguar las evoluciones y aferir nuevos ritmos de entrenamiento con bastante regularidad. Un deportista ocasional realiza en promedio, solo 2 a 3 evaluaciones en una “temporada” deportiva.

¿Cuál es la importancia de los datos obtenidos en la mejora del rendimiento?
Las informaciones recogidas en cada evaluación nos proporcionan datos importantes acerca del estado actual del atleta en términos de rendimiento deportivo-motor. Permiten averiguar el estado de evolución del atleta, y la eficacia del programa de entrenamiento realizado.
Es con base en esos datos que delineamos objetivos de evolución a corto y medio plazo, permitiendo así, una planificación del entrenamiento con mayor rigor y con mayor responsabilidad. Encontramos muchas veces individuos que, por no saber con certeza sus capacidades, andaban entrenando por debajo de sus reales posibilidades. ¡El inverso también se verifica!
Hoy, las evaluaciones fisiológicas son cada vez más buscadas, siendo las mismas realizadas con equipos que permiten simular con precisión las condiciones reales, proporcionando al entrenador más información sobre las capacidades fisiológicas del individuo, así como un estudio aprofundado de su morfología corporal: masa grasa, magra, nivel de hidratación, grasa visceral…
¿Cada cuánto tiempo se debe hacer una evaluación?
Cuanto mayor sea la ambición del individuo, tanto más regular debe ser la averiguación de su evolución. Normalmente un atleta de “ocio” que entrena por el simple placer que la modalidad le proporciona, unas 2 evaluaciones anuales deben ser suficientes para mantener sus ritmos de entrenamiento actualizados, permitiéndole entrenar con calidad y crear objetivos que lo mantengan motivado y empeñado en sus entrenamientos – no siendo objetivos concretos en este caso, conocerse mejor es siempre un valor añadido para su salud.

A medida que avanzamos para atletas amateurs que participan en pruebas no oficiales pero que entrenan con gran frecuencia semanal, lo ideal pasa a ser una evaluación cada 3 o 4 meses. Situación que se aconseja también para atletas ya con objetivos de competición.
Para atletas de elevado nivel competitivo, las evaluaciones son más regulares. Existen períodos en los que llegan a hacer más de una evaluación en un mes. Esto cuando los objetivos competitivos son muy elevados a nivel nacional o internacional.
La evaluación, paso a paso.
Antes de realizar una evaluación, el atleta debe tener el cuidado en los días que anteceden a la batería de pruebas, no realizar entrenamientos largos ni intensos, de forma que el desgaste de los entrenamientos anteriores sea correctamente asimilado por la estructura músculo-esquelética y cardiovascular, y para que una situación de fatiga no interfiera en los resultados de las pruebas.
Una evaluación comienza siempre por las medidas antropométricas, que deben ser realizadas en reposo, antes de que haya sudoración. El atleta debe estar correctamente hidratado, y no estar en proceso digestivo.
La evaluación del perfil antropométrico inicia siempre por el estadiómetro y la báscula, de forma a averiguar la altura del sujeto y su peso corporal. Hoy en día, muy frecuentemente se recurre a básculas de bioimpedancia de modo a averiguar de inmediato la composición corporal y metabolismo basal.
A continuación se toman las medidas de los principales perímetros y de los pliegues de adiposidad subcutánea. La elección de los perímetros a analizar depende mucho del protocolo a implementar, siendo más pertinente para ciclistas la medición de la relación cintura/cadera, y de los perímetros de los muslos y gemelos. En lo que se refiere a los pliegues de grasa, también se puede elegir protocolos que varían en el número de pliegues a medir, siendo que hoy en día, ya se recurre poco a fórmulas de cálculo del porcentaje de grasa a través de los pliegues, siendo más pertinente el control de los pliegues de adiposidad para evaluar las zonas corporales donde la acumulación de grasa es mayor, cómo varía a lo largo de la temporada cada medida y para la evaluación de la evolución de la suma de todos los pliegues analizados. Los pliegues más utilizados son los siguientes: pectoral, axilar media, tricipital, bicipital, subescapular, suprailíaca, abdominal, muslo y gemelar. Con este conjunto de medidas ya es posible hacer un estudio del perfil de grasa del atleta bien completo. El análisis gráfico de los mismos, ayuda bastante en la interpretación de los resultados.

Terminada el análisis del morfotipo del atleta, se parte para la batería de pruebas. Normalmente esta evaluación contempla la determinación de la evolución de la producción de ácido láctico en una prueba gradual submáxima. Otra alternativa es la prueba de VO2máx en la que se mide el consumo de oxígeno máximo en un protocolo también incremental y hasta el agotamiento. Esta evaluación requiere un esfuerzo máximo.
La prueba de lactato consiste en el análisis de la producción de ácido láctico, para intensidades predeterminadas, que constituyen los estadios de la evaluación. Cada estadio debe tener una duración mínima de 4 minutos, de forma a promover una estabilización por parte del organismo en la producción de ácido láctico, siendo así posible determinar con rigor la tasa de producción de ese metabolito para la referida intensidad, recogiendo al mismo tiempo la frecuencia cardíaca correspondiente. Las recogidas terminan después de que el atleta alcance el umbral anaeróbio, es decir, cuando a nivel gráfico, determinamos que comienza a haber una producción acentuada de ácido láctico en la corriente sanguínea. Las recogidas de sangre pueden ser realizadas en un dedo o en el lóbulo de la oreja.
Lo ideal es que la prueba tenga por lo menos 5 estadios de intensidad, para que al final sea más fácilmente determinado el perfil fisiológico del atleta, por el cálculo del umbral anaeróbio, umbral aeróbio y cálculo del umbral anaeróbio individual. Este último permite con más rigor personalizar el entrenamiento de acuerdo con las características propias del atleta.
La prueba de VO2máx presupone normalmente un protocolo en el que los estadios de intensidad son más cortos, siendo por eso una evaluación incrementalmente más rápida. Se da por terminado la prueba cuando el atleta alcanza el agotamiento, quedando incapacitado de proseguir el esfuerzo.
Después de finalizar las evaluaciones, el atleta deberá realizar un período de recuperación, siguiendo los habituales estiramientos de los principales músculos involucrados.
La evaluación del metabolismo en reposo.
Los mismos equipos que permiten realizar la prueba de VO2máx, posibilitan un análisis en reposo del gasto energético del sujeto, a través del análisis del consumo de oxígeno a lo largo de 10-15 minutos (prueba estándar en reposo y ayuno).
El valor añadido de esta evaluación es un mejor control de la dieta diaria, por la determinación de las necesidades calóricas del atleta y correspondiente planificación nutricional con un profesional del área.
Los instrumentos utilizados en la evaluación
Estadiómetro – medición de la altura del atleta
Báscula de Bioimpedancia – además de proporcionar información acerca del peso corporal total, hace también el análisis de la masa grasa y masa libre de grasa, así como proporciona otras informaciones como: agua corporal, índice metabólico basal, y detalle en la constitución corporal por cada segmento del cuerpo (brazos, piernas y tronco).
Cinta métrica graduada– sirve para analizar los principales perímetros del atleta, nomeadamente la cintura y cadera, así como los perímetros de los muslos y gemelos.
Adipómetro – posibilita un análisis más detallado y riguroso de la composición corporal del ciclista, por la medición de los pliegues de adiposidad (grasa), permitiendo la comparación de la masa corporal entre diferentes zonas corporales, así como el cálculo de la densidad corporal y porcentaje de grasa.
Lactímetro – analizador de la concentración de ácido láctico en la sangre. Los equipos actuales, equivalentes a un analizador de glucosa, proporcionan el resultado en cerca de 10 segundos.
Oxímetro – analizador de gases, que analiza cada ventilación del sujeto proporcionando la cantidad de oxígeno inspirado y dióxido de carbono expirado, permitiendo verificar cuánto oxígeno el individuo está necesitando para producir energía.

Para la evaluación fisiológica, necesitamos poner al atleta en esfuerzo en la modalidad deportiva en cuestión, por lo que podemos recurrir a una bicicleta estática, cinta de correr, etc. Independientemente del sistema que se adopte, este debe garantizar preferencialmente el análisis instantáneo de la potencia, cadencia (ciclismo), velocidad, inclinación, entre otros indicadores que podamos considerar pertinentes para este fin.
Aclaro que, al igual que en el ciclismo podemos encontrar diferentes errores de lectura en rodillos de entrenamiento (cuando se utilizan para evaluación o entrenamiento), lo mismo ocurre con las bicicletas estáticas y cintas de correr – en ambas situaciones, la potencia y fiabilidad de la marca y el equipo serán determinantes para obtener una evaluación fidedigna.
Equipos de evaluación – es crucial buscar sistemas con un error de lectura mínimo, de forma que no condicionen los resultados obtenidos.
Existen innumerables protocolos de evaluación que se pueden aplicar. Nos ceñiremos únicamente a aquellos que son más habituales y aplicables a la realidad del ciclismo.
Durante todas las evaluaciones, el atleta es monitorizado a través de la potencia, frecuencia cardíaca, velocidad, cadencia, inclinación…
Prueba de lactato – presupone el análisis de la evolución de la concentración de lactato a lo largo de una prueba gradual y continua, con tramos de una duración media de 4 a 6 minutos. Para esta prueba será necesario un analizador portátil de lactato. Es la evaluación más importante para el análisis fisiológico del atleta, permitiendo discriminar con precisión sus potencialidades.
Prueba de VO2máx – analiza la capacidad respiratoria máxima del atleta, que traduce esencialmente la capacidad máxima de captación de oxígeno del atleta por unidad de tiempo, siendo una prueba que discrimina con rigor la capacidad de resistencia aeróbica del atleta. Para esta prueba, es necesario un oxímetro (espirometría) – el atleta realiza toda la prueba con una boquilla, analizando todas las tomas gaseosas a lo largo de la evaluación. Es una prueba muy específica y rigurosa, que recurre a equipos bastante costosos.

Tiempo Límite – es una prueba que sirve para analizar la evolución del atleta en determinados ritmos de entrenamiento específicos, por el tiempo máximo que el atleta consigue soportar esa intensidad, siendo entonces el esfuerzo constante.
¿Qué hacer antes y después de una evaluación?
La evaluación presupone (en principio) un espacio de tiempo anterior con menor carga y volumen de entrenamiento, de forma que permita que el organismo asimile el trabajo físico realizado hasta la fecha, así como posibilitar las capacidades máximas del atleta el día de la prueba, bajo pena de que la fatiga condicione los resultados obtenidos.
Después de cada evaluación, surgen los períodos de mayor importancia en la preparación física del atleta. Pues es a través del análisis de los resultados y de la comparación con momentos de evaluación anteriores que iremos creando nuevos objetivos y ajustando el método de entrenamiento, según las próximas metas a alcanzar. Estructurando también todo el trabajo, según el plan que consideremos más ajustado para el atleta en cuestión. Esto porque cada sujeto reacciona y evoluciona de manera diferente cuando está sujeto a las mismas cargas de entrenamiento, y el ajuste de la carga de entrenamiento a las necesidades y capacidades individuales de cada uno es la esencia de un entrenamiento de calidad.
¡Buenos entrenamientos!
Tiago Aragão
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