“Bike Fit” y la postura del ciclista
La preocupación por la optimización del ajuste de la bicicleta al atleta, tanto a nivel profesional como amateur, ha sido una de las áreas que ha registrado un creciente interés en el medio ciclista. Como entrenador y curioso sobre todo lo que rodea a la mejora del rendimiento ciclista, esta es sin duda un área que suscita interés. En este sentido, y como también lo es para muchos de los lectores, procuraré enunciar las áreas que deben, a mi juicio, ser dignas de registro al ajustar el binomio ciclista-bicicleta.

Los sistemas de evaluación actuales
Hoy, tenemos a nuestra disposición diferentes medios de ajuste de la bicicleta, a través de sistemas tecnológicamente muy atractivos y desarrollados, pero al mismo tiempo, todavía existe quien recurra a medidas y evaluaciones más convencionales, que ni por eso dejan de ser fiables. Estos “bike-fit” son normalmente realizados en tiendas y similares, que han formado a sus técnicos en los respectivos sistemas de análisis biomecánico. Estas metodologías actuales, recurren a tecnología y medios tecnológicamente muy desarrollados, contrastando con las evaluaciones convencionales con recurso a goniómetros y similares, que nos proporcionaban previamente los ángulos entre segmentos.
La oferta es por eso mismo cada vez mayor, surgiendo con regularidad nuevos conceptos que, procuran controlar cada vez más toda la biomecánica del ciclista/bicicleta, posibilitando más datos de análisis que, a pesar de que en la mayor parte de los casos presentan algunas carencias, ya se camina hacia una mejora progresiva de los diferentes sistemas.
La fiabilidad del proceso
Los métodos más evolucionados de análisis biomecánico son capaces por sí solos, y con algunas indicaciones por parte del evaluador, de elaborar un estudio bastante completo de la posición del ciclista, posibilitando con ello, regular a posteriori las diferentes distancias/alturas entre los puntos de contacto con la bicicleta, procurando el ajuste perfecto para el sujeto.
Sin embargo, este proceso puede presentar a veces algunos errores de análisis, que a posteriori se confirman por la falta de adaptación del atleta al respectivo “fit”. Estas fallas pueden a veces tener su origen en el posicionamiento del atleta o incluso en la selección de los puntos de referencia del ciclista. Esto puede suceder porque, en una situación analítica, el atleta no se coloca en su postura habitual, o por error en la selección del eje de movimiento de cada segmento. A pesar de que puede parecer algo muy “minucioso”, son situaciones que pueden ocurrir naturalmente debido al propio contexto de evaluación que conlleva. Está claro que, todo esto es relativo a una situación más extrema y menos habitual, pero que debemos tener siempre en cuenta.

Así, el consejo es procurar encontrar la actitud natural de pedaleo y postura, de forma a “facilitar el proceso” al evaluador, que puede tener mayor o menor experiencia y habilitación técnica para el efecto.
A pesar de que proliferan nuevos sistemas de “bike-fit”, pienso que sería pertinente que surgieran más técnicos especializados en el área que garanticen el valor añadido de cada proceso. Esto porque, antes de analizar ángulos entre segmentos, es pertinente poseer conocimiento biomecánico del ser humano, de forma a garantizar que los mismos estén bien marcados, traduciendo con exactitud el alineamiento corporal del evaluado, y eliminando hipotéticos errores de interpretación gráfica que pueden comprometer el proceso. Esto tiene mayor relevancia en la medida en que una falla en la evaluación puede condicionar la postura, comodidad y rendimiento del sujeto en su montada. En este sentido y tal como en otras áreas de optimización del rendimiento deportivo, debemos procurar a alguien debidamente habilitado y formado en esa área.
Comodidad
Al realizar un “bike-fit”, se procura una correcta afinación de la bicicleta al atleta a través de una delimitación de “zona objetivo” de ángulos entre segmentos, que alinea al ciclista en la bicicleta a veces un poco “robóticamente”. Es contudo importante poner alguna énfasis en la experiencia del atleta y en su trayectoria deportiva (en la modalidad o no), así como en sus objetivos a medio largo plazo, de modo a no estandarizar demasiado el esquema modelador de la postura, y salvaguardando la comodidad del atleta y mejorando su postura.

Son situaciones regulares que, tras la realización del “bike-fit”, desencadenan en el sujeto cuestiones de incomodidad postural y pequeñas lesiones musculo-tendinosas. Obviamente que este hecho es menos recurrente, pues lo contrario también se verifica, donde correcciones en el alineamiento entre segmentos ayudan a debilitar lesiones de larga data.
Así, lo que se pretende destacar es la necesidad de conciliar la comodidad del atleta con el mejor ajuste biomecánico. A veces el atleta utiliza durante innumerables años una determinada afinación en su velocípede, que originó ya adaptaciones profundas en su fisionomía y morfología, que deben ser tenidas en cuenta en un ajuste de su bicicleta. Es decir, debe darse énfasis al historial del ciclista evitando al menos en una fase inicial una alteración postural muy significativa que pueda condicionar desde luego su comodidad.
Tras la afinación y colocación del atleta, el mismo debe experimentar las nuevas medidas que en la propia evaluación, ya sea en algún kilometraje de entrenamiento, antes de utilizar esos ajustes en una competición de su calendario. En una situación competitiva, existen siempre situaciones de extremos de esfuerzo que llevan al atleta a procurar imprimir la mayor fuerza a cada pedaleada, y una alteración profunda en el binomio ciclista-bicicleta, puede tener consecuencias negativas en el resultado final.
La Postura
Son también detectados con regularidad errores posturales del atleta que, más que un ajuste milimétrico de su montada, suscitan e indican la necesidad de desarrollar un trabajo profundo de corrección postural. En estos casos, el ajuste pasa por un trabajo más orientado al ciclista que a la afinación de la propia bicicleta.
Sin embargo, puede ocurrir, tal como ya se ha salvaguardado, que en la evaluación analítica el atleta adopte una posición menos convencional comparativamente con su postura normal, lo que irá a influir en el análisis y consecuentemente condicionar su adaptación a los ajustes efectuados.
Electromiografía
En los últimos tiempos empieza a poco a poco a introducirse el análisis electromiográfico en el “bike-fit”, lo que tiene todo el sentido y es completamente pertinente. Una observación de la actividad muscular del pedaleo, y consecuentes ajustes en la bicicleta, permite analizar una mayor o menor contribución muscular de los principales músculos involucrados en el pedaleo y responsables del rendimiento deportivo-motor.
Hasta poco tiempo era una evaluación poco aplicada y que va a permitir efectivamente optimizar el rendimiento deportivo del ciclista y encontrar el punto de “ataque” del pedaleo que va a permitir desarrollar mayor potencia y generar más velocidad.
Existen casos en que la contribución muscular de un grupo tan importante como el cuádriceps es tan escasa que un pequeño ajuste posicional del atleta permite ganancias de potencia que tardarían meses en desarrollarse a través de entrenamiento específico.

Eficiencia
Una situación aún poco explorada en Portugal es la economía de pedaleo del atleta, que puede ser medida por dos vías distintas, cada una de ellas con análisis que se deben complementar: el gasto energético del atleta y la disminución de su superficie frontal (fricción).
- El gasto energético puede ser analizado a través de espirometría directa, comparando valores a una determinada potencia objetivo en un período de tiempo preestablecido, con los resultados encontrados tras el ajuste biomecánico. Esta situación, utilizada ya en la evaluación de atletas, permite averiguar si el sujeto queda más económico, es decir, si consume menos energía para generar la misma potencia por unidad de tiempo. Hecho que puede ser crucial en una situación de optimización de la performance deportiva.
- La disminución de la superficie frontal es inequívocamente importante, pues disminuye la resistencia al viento, procurando encontrar una postura más aerodinámica, teniendo en cuenta las características morfológicas del atleta. Sin embargo, mientras que el análisis del consumo de oxígeno es ya bastante accesible a nivel nacional, los túneles de viento para trabajar con ciclistas es algo completamente descontextualizado en nuestro medio ciclista.
Conclusión
La optimización de la posición en la bicicleta y ajuste de la bicicleta al sujeto es algo que puede realmente traer excelentes beneficios tanto para un atleta amateur, como profesional. Es común incluso para un ciclista ocasional realizar entrenamientos largos en los que durante o a posteriori, presenta quejas/dolores/incomodidad en relación a diferentes situaciones, que pueden en su génesis estar implícitamente relacionadas con su posicionamiento. Es pertinente pedalear cómodo y disfrutar al máximo de una modalidad que se afirma cada vez más como una de las principales banderas contra el absentismo/sedentarismo y atrae diariamente más practicantes.
¡Buenos Entrenamientos!
Tiago Aragão
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