Optimiza tu Carrera

La carrera es una disciplina deportiva que ha ido adquiriendo cada vez más la consideración de pasatiempo para una parte considerable de la población. Aunque consiste en un esfuerzo intenso y extenuante, con dificultades para iniciarse en la fase inicial, una vez superados estos obstáculos iniciales, se convierte en una actividad muy atractiva y con numerosos beneficios para la salud y el bienestar. Incluso puede llegar a convertirse en una adicción.

Además del entrenamiento físico, que proporciona mejoras notables en el sistema musculoesquelético, la carrera estimula las articulaciones, contribuyendo a mejorar su eficiencia mecánica y su propia salud articular. Al mismo tiempo, es un ejercicio excelente para el trabajo cardiovascular debido a la enorme cantidad de músculos activos e implicados en el movimiento que deben ser «alimentados» por el motor de nuestra vida: el corazón. Este estrés cardíaco también conlleva mejoras significativas en el transporte de energía a través de los vasos sanguíneos, haciendo que el músculo cardíaco sea más fuerte y eficiente. Este conjunto de beneficios tiene además otros efectos secundarios, como la disminución de la presión arterial, la reducción de la frecuencia cardíaca en esfuerzo y en reposo, la disminución del colesterol y una importante optimización de la composición corporal, principalmente por la reducción de la masa grasa.

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Regularidad y constancia

Para que estas mejoras sean claramente perceptibles, el practicante debe ser regular en todo el proceso, realizando preferiblemente al menos 3 entrenamientos por semana. Esta dinámica debe mantenerse en el tiempo para que exista una verdadera adaptación y una consecuente mejora en su rendimiento deportivo.

Al principio, la evolución es apenas perceptible y la persistencia deberá ser la base para superar toda la inercia inicial. Sin embargo, manteniendo un proceso de entrenamiento regular, en pocas semanas el practicante empezará a sentirse más apto en la disciplina y, poco a poco, buscará progresar principalmente en las distancias recorridas y/o en la duración de cada sesión.

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Estancamiento en el entrenamiento

Después de correr durante algunos meses o años, se producen regularmente situaciones de estancamiento en el entrenamiento, ya sea por la repetición sistemática de los recorridos y/o por la monotonía de los ritmos de entrenamiento. Esta situación también puede estar asociada a estímulos de entrenamiento mal dirigidos y sin la constancia que el organismo necesita para que estos produzcan mejoras significativas. Hoy en día, la gran disponibilidad de información sobre entrenamientos «tipo» y «planes generalistas» contribuye en gran medida al estancamiento de la evolución. Esta situación se identifica fácilmente por la escasa variación/mejora de los tiempos en las pruebas de referencia, independientemente de que esto sea o no un objetivo de entrenamiento concreto.

 

Evolución

Para conseguir mejoras significativas en la carrera, es necesario algo más que ser regular y constante en el entrenamiento: estimular el organismo con las intensidades adecuadas y durante las duraciones más apropiadas para los objetivos previstos. Toda la estructuración del entrenamiento debe tener siempre como base un calendario más o menos completo en el que podamos incluir períodos de entrenamiento específico.

En las diferentes sesiones de entrenamiento deben contemplarse distintos contenidos que deben repetirse con frecuencia para que el organismo se adapte y progrese en términos de fuerza y resistencia.

Es fácil encontrar practicantes aficionados que caen fácilmente en la frase típica de que no todos tienen las mismas capacidades y que los demás son los fuertes, y que no perciben que toda evolución requiere esfuerzo y cierto sacrificio. Siempre es posible mejorar, aunque sea un segundo, y que tras ese «salto» se pueda seguir trabajando para dar otro de mayor o menor dimensión.

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Nadie nace atleta por sí solo, aunque pueda tener capacidades innatas para determinadas aptitudes. Sin embargo, todos poseemos una estructura funcional musculoesquelética idéntica que puede optimizarse en la ejecución de diferentes gestos motores. En la carrera, por ejemplo, y aunque no sea muy atractivo, el entrenamiento de series y cuestas debe ser bastante constante y aparecer con naturalidad en todas las semanas. Si observamos atentamente nuestro recorrido de entrenamiento, comprobamos que, sin darnos cuenta, nos «protegemos» de ese trabajo más intenso que exige más esfuerzo y sacrificio, y nos «escondemos» en entrenamientos más largos de los que salimos a veces completamente agotados, sin que estos últimos sean realmente ventajosos para nuestra evolución.

Con esto, se pretende llamar la atención sobre el hecho de que no es precisamente el vulgar «esfuerzo» con el que comúnmente se denomina la fatiga extrema con la que se termina un entrenamiento lo que define la calidad de la evolución del atleta, sino el contenido de la sesión de entrenamiento que condujo al atleta a esa situación de fatiga.

 

¡Buenos entrenamientos!

Tiago Aragão

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Sobre el autor

Artículo de , Director Técnico, Fisiólogo y Endurance Coach en el CTAD. Consulta la formación y la trayectoria en la biografía de Tiago Aragão.


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